Casi once años después de su salida de la Diócesis de San Cristóbal (febrero 2000) a la que siguió perteneciendo como obispo emérito, familiares cercanos confirmaron que la neumonía que le afectó en las últimas semanas, se complicó con la diabetes que padecía tiempo atrás. Inició así la Pascua del obispo Samuel Ruiz García, su transformación de un cuerpo terrenal a otro espiritual, según la tradición cristiana. El “obispo caminante”, tatik Samuel o “comandante Samuel”, como le llamaron autoridades del gobierno de México cuando lo acusaron de apoyar al movimiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), dejó 40 años de su vida en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en donde dio origen y fundamento a la iglesia autóctona, reconociendo por primera vez la aportación de la cultura indígena al catolicismo moderno de nuestro país. La diócesis de San Cristóbal fue fundada en 1539, durante el auge del sometimiento de los conquistadores españoles hacia los indígenas originarios de esta región. Cuando en 1959, Samuel Ruiz García, de la orden de los Jesuitas, es nombrado obispo de la región, cohabitaban un millón y medio de indígenas y mestizos en relaciones de servidumbre. Según describe Rosario Castellanos en una crónica de esa época, los indígenas habían “contraído el sentimiento de la dignidad personal”, mientras que el “ladino” o mestizo había asumido “de un modo monstruoso la creencia en su superioridad”. Proveniente de la ciudad de Irapuato, Guanajuato, donde nació en 1924, Samuel Ruiz llegó con una formación evangelizadora clásica de la iglesia católica de entonces. En undiscurso pronunciado en el auditorio de la Universidad Iberoamericana, el 28 de abril de 1995, el propio obispo recordó su llegada a Chiapas: “Al principio, mi preocupación era exclusivamente religiosa y al interior del templo: organizar el culto sagrado, enseñar la doctrina cristiana. Pero al recorrer la Diócesis, como le sucede a todo turista o a todo visitante, me impactó tremendamente la miseria y las carencias de la gente indígena, que era la mayoría”, en contraparte de un sector urbano que habitaba la mayoría en la cabecera de San Cristóbal, quienes “seguían actuando frente a los indígenas prácticamente como los antiguos encomenderos”. Explica que incluso se unió a la lucha anticomunista, por considerar al comunismo incompatible con la fe cristiana, aunque al paso de los años se dio cuenta que “detrás de eso también había una escapatoria al compromiso social” para con las comunidades tzeltales, tzotziles, tojolabales y choles que formaban la Diócesis. El historiador Juan Pedro Viqueira, en su libro Chiapas. Los Rumbos de otra Historia, refiere que en el proceso de transformación para que Samuel Ruiz asumiera y reconociera la valía de los pueblos indígenas, tuvo influencia su asistencia al Concilio Vaticano II, Congreso de Medellin y las Discusiones en el Departamento de Misiones del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), donde se discutió el papel de las comunidades indígenas en la evangelización de América Latina. A partir de esta toma de conciencia, Samuel Ruiz comenzó a reclutar y capacitar catequistas indígenas, a reconocer su aportación cultural y a evangelizar en su lengua; a crear las Escuelas Diocesanas de Catequistas de donde surgirían los tuhuneles(diáconos) indígenas, lo que rompió los esquemas del sector conservador de la iglesia católica, que prohibía incluso oficiar ceremonias religiosas en un idioma distinto al latín y el español o castellano en el caso de México. El proceso de acompañamiento de Samuel Ruiz con los grupos indígenas de su Diócesis avanzó y en 1974 participó en la organización y desarrollo del Congreso Indígena que se celebró en San Cristóbal de las Casas, donde se discutieron problemas que aquejaban a los grupos tzeltal, tzotzil, tojolabal y chol: falta de tierra, salud, educación alimentación; hostigamientos del ejército en las comunidades, represión de pistoleros, finqueros y terratenientes, entre otras. Fue en ese congreso donde los indígenas participantes sientan las bases para formar la unión de ejidos Kiptik ta Lecuptesel que más tarde se convertiría en la Asociación Rural de Interés Colectivo Unión de Uniones- de las que saldrían importantes dirigentes, algunos de los cuales integrarían años más tarde el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La historiadora Xochitl Leyva Lozano, en su libro Militancia político-religiosa e identidad en la Lacandona, sostiene que “a partir de la convergencia de la Teología de la Liberación, el maoísmo y la etnicidad, se construye el sentimiento comunitario de los colonos selváticos de Las Cañadas, sustento social del movimiento político en la zona”. Entre 1974 a 1992, cuando la Diócesis acompaña a los feligreses indígenas en sus procesos de desarrollo y demandas, Samuel Ruiz es cuestionado por los gobernadores de esa época, quienes solicitan al Vaticano la salida del obispo de la Diócesis. Él, por su parte, en 1988 fundó el Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas”, instancia que hasta la fecha es uno de los organismo humanitarios más importantes de Chiapas, a través del cual los diversos sectores sociales denuncian las violaciones a sus derechos humanos. Cuando estalla el movimiento armado de 1994, los gobiernos federal y estatal desplegaron una campaña contra el obispo Samuel Ruiz y su Diócesis, acusándolos de ser los causantes del conflicto y de resguardar armamento en las instalaciones de la catedral. Sin embargo, ese 1 de enero de 1994, en un pronunciamiento público para fijar su postura respecto al alzamiento, los tres obispos de Chiapas, entre ellos Samuel Ruiz, cuestionan el uso de la violencia, pero refieren las palabras de Juan Pablo II, cuando señaló que la pobreza “es amenaza constante para la estabilidad social, el desarrollo de los pueblos y la paz”. Por ello refieren que los indígenas del EZLN “están reclamando soluciones audaces que hagan valer las razones de la justicia. Se ofrecen como intermediadores para lograr la paz y fundan la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), que funcionó desde 1994 hasta junio de 1998. Los ataques en su contra siguieron durante ese periodo, tanto por parte de la población conservadora de San Cristóbal de las Casas, grupos de finqueros y terratenientes, así como por autoridades del gobierno mexicano. En enero de 1998, en una conferencia de prensa celebrada en las instalaciones de la Séptima Región Militar, el comandante José Gómez Salazar, muestra a los reporteros un cargamento de armas, municiones, equipos de radiocomunicación y libros de evangelización editados por la diócesis de San Cristóbal de las Casas, que presuntamente fueron decomisados en una casa de seguridad del EZLN. El jefe militar sugirió entonces la participación activa de Samuel Ruiz en el conflicto armado. Estas acusaciones tensaron las relaciones de Samuel Ruiz con el Vaticano, si bien no se hicieron públicas, en agosto de 1995 le envían un obispo coadjutor, Raúl Vera López, quien contrario a lo que se esperaba de él, asume junto con Samuel Ruiz la causa de la iglesia autóctona y el acompañamiento a las comunidades indígenas. El 3 de noviembre 1999, al cumplir 75 años de edad, de acuerdo a los cánones de la iglesia católica, Samuel Ruiz firma su renuncia como obispo de la Diócesis de San Cristóbal. Al anunciarlo, señala que lo hace “en cumplimiento con el canon que sugiere -no es un mandato, es una sugerencia pero que todos los obispos la hemos aceptado- que es conveniente que a los 75 años se ponga la renuncia, yo renuncio”. El Vaticano acepta la renuncia y en febrero de 2000 Samuel Ruiz se va de Chiapas para asentarse en Irapuato, Guanajuato, en calidad de “obispo emérito”. La jerarquía católica también decide separar de la Diócesis de San Cristóbal a Raúl Vera, y lo nombra obispo de Saltillo, Coahuila. En su lugar queda el obispo conservador Felipe Arizmendi Esquivel. Antes de irse, en una carta privada que él mismo reseña, Samuel Ruiz le informa al papa Juan Pablo II de la “situación de guerra que se vive en Chiapas”. Durante su ceremonia de despedida, ante miles de indígenas que se dieron cita frente a la catedral de San Cristóbal, el obispo ora: “Te pedimos Señor que nuestra Iglesia sepa caminar en medio de los conflictos, tensiones y muerte (…) Que nuestra Iglesia Autóctona crezca, que demos frutos y seamos reconocidos por el Vicario de Cristo”. Ante los medios de comunicación, al hablar sobre su trabajo a favor de los indígenas y de la Iglesia Autóctona señala: “Yo no implanté nada, fue el proceso el que me generó a mí. Yo soy el resultado de una situación, y conmigo y sin mi esta diócesis seguirá su camino”. En una crónica de ese día, el historiador Carloz Fazio da cuenta de las evidentes tensiones que separaban a la alta jerarquía católica y al obispo, en contraparte con los miles de indígenas que llegaron a despedir a tatik Samuel. “Tatik apareció por la puerta de Catedral portando su bandera verde de Jcanan Lum(protector y guía del pueblo), que le habían entregado los indígenas en Amatenango. Le acompañaban los 13 ancianos principales, como denominan a los sabios de las etnias. Habían llegado de las siete regiones pastorales de la diócesis. Detrás iban diez obispos, monseñor Vera entre ellos, y un grupo de indígenas que enarbolaban las 52 banderas que simbolizan el siglo maya. “Juntos dieron tres vueltas alrededor de la vetusta cruz de piedra en medio de la explanada, formando un caracol. De fondo crecía una música de arpas, guitarras, flautas y tambores”, narra Carloz Fazio. Samuel Ruiz continuó llegando esporádicamente a Chiapas, invitado en algunas celebraciones, como sus 50 años de ordenación episcopal (enero 2010), o para presidir las reuniones del consejo del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas. En todo momento reivindicó la causa indígena y la aportación que tuvo el alzamiento armado de 1994. En una de sus últimas entrevistas dijo: “A pesar de no haberse resuelto el conflicto en sus causas, el esfuerzo por construir la paz con justicia y dignidad, en el que los actores han sido múltiples y diversos, es un patrimonio común de toda la nación y ha aportado nuevos avances y logros y nueva conciencia”. Al saberse la noticia sobre su estado de salud, el grupo de indígenas sobrevivientes de la masacre de Acteal, Las Abejas, le enviaron una carta donde señalan: “Queremos manifestarle de corazón que la semilla que sembró aquí en Chiapas ya es un árbol grande y produce muchos frutos. Nosotros y nosotras de Las Abejas somos uno de esos frutos del gran árbol sembrado por nuestro Tatik”.La Pascua del obispo Samuel Ruiz
Fuente: Animal Político
Tuxtla Gutiérrez, Chis., 24 de enero. Cuando en febrero de 2000, tras 40 años en el obispado, Samuel Ruiz García fue separado físicamente de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, pensando que con ello disminuiría la presión de la insurgencia indígena reflejada en el alzamiento armado de 1994, el tatik (padre, en tzeltal) reiteró: “Yo no implanté nada, fue el proceso el que me generó a mí. Yo soy el resultado de una situación, y conmigo y sin mí esta diócesis seguirá su camino”.
La Pascua del obispo Samuel Ruiz
El EPR lamenta la muerte del obispo Samuel Ruíz García
A LOS POBRES DE LA CIUDAD Y EL CAMPO
A LA COMISIÓN DE MEDIACIÓN
A LOS FAMILIARES, AMIGOS Y COMPAÑEROS DE DON SAMUEL RUÍZ
¡HERMANAS, HERMANOS, CAMARADAS!
Un gran humanista ha muerto que a pesar de las presiones de la reacción clerical y el hostigamiento permanente del Estado mexicano nunca dejó de ser consecuente con su credo y su actitud solidaria producto de su alta sensibilidad humana ante la injusticia, lo que él y sus compañeros dentro de la religión católica llamaron con justeza la opción por los pobres.
Como dicen nuestros compañeros indígenas de Chiapas y quienes con él compartían esta trinchera de lucha al lado de los oprimidos, Jtatic Samuel, nunca negó una orientación, un gesto solidario, cobijo y comida al desamparado, perseguido o reprimido. Gran promotor y defensor de la paz con justicia.
Los revolucionarios que militamos en nuestro partido y ejército (PDPR-EPR) jamás olvidaremos sus nobles esfuerzos por exigir la presentación con vida de nuestros dos compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, quienes aún siguen en manos de sus verdugos por órdenes tácitas de Felipe Calderón y su cómplice criminal Ulises Ruíz Ortiz.
A todos los revolucionarios y luchadores sociales sí nos duele profundamente su pérdida que es irreparable e insustituible, porque son pocos los hombres que a pesar de encontrarse en una estructura sometedora desde el Vaticano alzó su voz y siempre fue fiel acompañante de las diferentes luchas de causas justas tanto en la ciudad como en el campo. Desde el Estado, sus instituciones y personeros simulan pesar pero en el fondo se regocijan ante el dolor de los desposeídos y porque ya no tendrán la voz que cuestionaba con autoridad moral sus actos de iniquidad.
Es necesario reiterar que a pesar de las condiciones de salud física y el hostigamiento gubernamental, don Samuel no dudó en ser partícipe de esclarecer un crimen de lesa humanidad cometido en persona de nuestros compañeros al sumarse para integrar la Comisión de Mediación, que en los hechos significa luchar contra la erradicación de estos abominables crímenes de Estado.
A los integrantes de la Comisión de Mediación queremos decirles que ese dolor que a todos nos consterna tenemos que convertirlo en fortaleza y persistencia en la convicción de luchar por la presentación con vida de los detenidos-desaparecidos de hoy y ayer.
A los familiares de don Samuel nuestro más sincero pésame.
¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
¡A EXIGIR LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA DEL PAÍS!
¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARA!
COMITÉ CENTRAL
DEL
PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR
COMANDANCIA GENERAL
DEL
EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO
CG-EPR
República mexicana, a 25 de enero de 2011.
ROMPE EL SILENCIO EL EZLN, LAMENTA LA MUERTE DE JTATIK SAMUEL RUIZ
En la imagen, el Subcomandante Insurgente Marcos y el Teniente Coronel Insurgente Moisés, signan también el comunicado.COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.
AL PUEBLO DE MÉXICO:
El Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional manifiesta su pesar por la muerte del Obispo Emérito Don Samuel Ruiz García.
En el EZLN militan personas con diferentes credos y sin creencia religiosa alguna, pero la estatura humana de este hombre (y la de quienes, como él, caminan del lado de los oprimidos, los despojados, los reprimidos, los despreciados), llama a nuestra palabra.
Aunque no fueron pocas ni superficiales las diferencias, desacuerdos y distancias, hoy queremos remarcar un compromiso y una trayectoria que no son sólo de un individuo, sino de toda una corriente dentro de la Iglesia Católica.
Don Samuel Ruiz García no sólo destacó en un catolicismo practicado en y con los desposeídos, con su equipo también formó toda una generación de cristianos comprometidos con esa práctica de la religión católica. No sólo se preocupó por la grave situación de miseria y marginación de los pueblos originarios de Chiapas, también trabajó, junto con heroico equipo de pastoral, por mejorar esas indignas condiciones de vida y muerte.
Lo que los gobiernos olvidaron propositivamente para cultivar la muerte, se hizo memoria de vida en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas.
Don Samuel Ruiz García y su equipo no sólo se empeñaron en alcanzar la paz con justicia y dignidad para los indígenas de Chiapas, también arriesgaron y arriesgan su vida, libertad y bienes en ese camino truncado por la soberbia del poder político.
Incluso desde mucho antes de nuestro alzamiento en 1994, la Diócesis de San Cristóbal padeció el hostigamiento, los ataques y las calumnias del Ejército Federal y de los gobiernos estatales en turno.
Al menos desde Juan Sabines Gutiérrez (recordado por la masacre de Wolonchan en 1980) y pasando por el General Absalón Castellanos Domínguez, Patrocinio González Garrido, Elmar Setzer M., Eduardo Robledo Rincón, Julio César Ruiz Ferro (uno de los autores de la matanza de Acteal en 1997) y Roberto Albores Guillén (más conocido como “el croquetas”), los gobernadores de Chiapas hostigaron a quienes en la diócesis de San Cristóbal se opusieron a sus matanzas y al manejo del Estado como si fuera una hacienda porfirista.
Desde 1994, durante su trabajo en la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), en compañía de las mujeres y hombres que formaron esa instancia de paz, Don Samuel recibió presiones, hostigamientos y amenazas, incluyendo atentados contra su vida por parte del grupo paramilitar mal llamado “Paz y Justicia”.
Y siendo presidente de la CONAI Don Samuel sufrió también, en febrero de 1995, un amago de encarcelamiento.
Ernesto Zedillo Ponce de León, como parte de una estrategia de distracción (tal y como se hace ahora) para ocultar la grave crisis económica en la que él y Carlos Salinas de Gortari habían sumido al país, reactivó la guerra contra las comunidades indígenas zapatistas.
Al mismo tiempo que lanzaba una gran ofensiva militar en contra del EZLN (misma que fracasó), Zedillo atacó a la Comisión Nacional de Intermediación.
Obsesionado con la idea de acabar con Don Samuel, el entonces presidente de México, y ahora empleado de trasnacionales, aprovechó la alianza que, bajo la tutela de Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos, se había forjado entre el PRI y el PAN.
En esas fechas, en una reunión con la cúpula eclesial católica, el entonces Procurador General de la República, el panista y fanático del espiritismo y la brujería más chambones, Antonio Lozano Gracia, blandió frente a Don Samuel Ruiz García un documento con la orden de aprehensión en su contra.
Y cuentan que el procurador graduado en Ciencias Ocultas fue confrontado por los demás obispos, entre ellos Norberto Rivera, quienes salieron en la defensa del titular de la Diócesis de San Cristóbal.
La alianza PRI-PAN (a la que luego se unirían en Chiapas el PRD y el PT) en contra de la Iglesia Católica progresista no se detuvo ahí. Desde los gobiernos federal y estatal se apadrinaron ataques, calumnias y atentados en contra de los miembros de la Diócesis.
El Ejército Federal no se quedó atrás. Al mismo tiempo que financiaba, entrenaba y pertrechaba a grupos paramilitares, se promovía la especie de que la Diócesis sembraba la violencia.
La tesis de entonces (y que hoy es repetida por idiotas de la izquierda de escritorio) era que la Diócesis había formado a las bases y a los cuadros de dirección del EZLN.
Un botón de la amplia muestra de estos argumentos ridículos se dio cuando un general mostraba un libro como prueba de la liga de la Diócesis con los “transgresores de la ley”.
El título del libro incriminatorio es “El Evangelio según San Marcos”.
Hoy en día esos ataques no han cesado.
El Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas” recibe continuamente amenazas y hostigamientos.
Además de ser haber sido fundado por Don Samuel Ruiz García y de tener una inspiración cristiana, el “Frayba” tiene como “delitos agravantes” el creer en la Integralidad e Indivisibilidad de los Derechos Humanos, el respeto a la diversidad cultural y al derecho a la Libre Determinación, la justicia integral como requisito para la paz, y el desarrollo de una cultura de diálogo, tolerancia y reconciliación, con respeto a la pluralidad cultural y religiosa.
Nada más molesto que esos principios.
Y esta molestia llega hasta el Vaticano, donde se maniobra para partir la diócesis de San Cristóbal de Las Casas en dos, de modo de diluir la alternativa en, por y con los pobres, en la acomodaticia que lava conciencias en dinero. Aprovechando el deceso de Don Samuel, se reactiva ese proyecto de control y división.
Porque allá arriba entienden que la opción por los pobres no muere con Don Samuel. Vive y actúa en todo ese sector de la Iglesia Católica que decidió ser consecuente con lo que se predica.
Mientras tanto, el equipo de pastoral, y especialmente los diáconos, ministros y catequistas (indígenas católicos de las comunidades) sufren las calumnias, insultos y ataques de los neo-amantes de la guerra. El Poder sigue añorando sus días de señorío y ven en el trabajo de la Diócesis un obstáculo para reinstaurar su régimen de horca y cuchillo.
El grotesco desfile de personajes de la vida política local y nacional frente al féretro de Don Samuel no es para honrarlo, sino para comprobar, con alivio, que ha muerto; y los medios de comunicación locales simulan lamentar lo que en realidad festinan.
Por encima de todos esos ataques y conspiraciones eclesiales, Don Samuel Ruiz García y l@s cristian@s como él, tuvieron, tienen y tendrán un lugar especial en el moreno corazón de las comunidades indígenas zapatistas.
Ahora que está de moda condenar a toda la Iglesia Católica por los crímenes, desmanes, comisiones y omisiones de algunos de sus prelados…
Ahora que el sector autodenominado “progresista” se solaza en hacer burla y escarnio de la Iglesia Católica toda…
Ahora que se alienta el ver en todo sacerdote a un pederasta en potencia o en activo…
Ahora sería bueno voltear a mirar hacia abajo y encontrar ahí a quienes, como antes Don Samuel, desafiaron y desafían al Poder.
Porque est@s cristianos creen firmemente en que la justicia debe reinar también en este mundo.
Y así lo viven, y mueren, en pensamiento, palabra y obra.
Porque si bien es cierto que hay Marciales y Onésimos en la Iglesia Católica, también hubo y hay Roncos, Ernestos, Samueles, Arturos, Raúles, Sergios, Bartolomés, Joeles, Heribertos, Raymundos, Salvadores, Santiagos, Diegos, Estelas, Victorias, y miles de religios@s y seglares que, estando del lado de la justicia y la libertad, están del lado de la vida.
En el EZLN, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes, hoy no sólo honramos la memoria de Don Samuel Ruiz García.
También, y sobre todo, saludamos el compromiso consecuente de l@s cristian@s y creyentes que en Chiapas, en México y en el Mundo, no guardan un silencio cómplice frente a la injusticia, ni permanecen inmóviles frente a la guerra.
Se va Don Samuel, pero quedan muchas otras, muchos otros que, en y por la fe católica cristiana, luchan por un mundo terrenal más justo, más libre, más democrático, es decir, por un mundo mejor.
Salud a ellas y ellos, porque de sus desvelos también se nacerá el mañana.
¡JUSTICIA!
¡DEMOCRACIA!
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN.
Teniente Coronel Insurgente Moisés. Subcomandante Insurgente Marcos.
Más condolencias por la muerte de JTatik Samuel
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 26 de Enero de 2011.
BOLETIN DE PRENSA
El Comité de Derechos Humanos de Base de Chiapas Digna Ochoa y la organización Laklumal Ixim-Nuestro Pueblo de Maíz- se suman al enorme dolor que ha provocado la pérdida física de jtatik Samuel Ruiz García.
Hombres y mujeres indígenas de las comunidades de Tila y Tumbalá nos sumamos al profundo dolor que ha significado para el pueblo pobre y en lucha de Chiapas, de México y América Latina, la enorme pérdida física de jtatik Samuel Ruiz García, ocurrida en la mañana del 24 de enero de este año.
La pérdida física de jtatik Samuel Ruiz García en esta hora llena de injusticias y violaciones de los derechos humanos en Chiapas y nuestro país ha sido un golpe muy duro para nuestro pueblo.
Sin embargo, su ejemplo y compromiso que jtatik nos regaló durante todo su caminar al frente de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, nos han mostrado la luz del camino: luchar contra la injusticia y la opresión en cualquier lugar que se presente, esa es la mejor manera de honrar la memoria de nuestro querido jtatik Samuel.
Hoy más que nunca hacen falta seres humanos de la altura ética y compromiso de jtatik Samuel Ruiz García. Su vida y compromiso por la justicia y una paz verdadera serán un recordatorio permanente al Gobierno de Chiapas y Federal de lo que realmente significa caminar al lado del pueblo.
Descanse en paz y en gracia.
Lekil be yu’un klumaltik (tseltal)
Wen bi cha’an laklumal(chol)
El buen camino para nuestro Pueblo
Comité de Derechos Humanos de Base de Chiapas Digna Ochoa
Laklumal Ixim-Nuestro Pueblo de Maíz-
LEGADO DE SAMUEL RUIZ GARCIA: ARIZMENDI ESQUIVEL
LEGADO DE SAMUEL RUIZ GARCIA
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
VER
Terminó su paso por esta tierra Don Samuel Ruiz García, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, quien presidió esta diócesis de 1960 a 2000. Idolatrado por unos y aborrecido por otros, ya concluyó su misión y pedimos su descanso en la paz eterna.
Cuando llegué aquí como su sucesor, hace ya casi once años, unos me exigían que nada cambiara, que en todo siguiera sus pasos, que hiciera todo exactamente como él. Otros, al contrario, esperaban que barriera con cuanto le recordara y que no quedara huella de sus cuarenta años episcopales en esta región de Chiapas. ¡Vaya reto tan desgastante! ¡Cuánto cuesta ser puente que pueda unir orillas tan extremas! Unos y otros te pisan; los de aquí y los de allá. Pero sólo así puedes construir unidad, en medio de una enorme y rica diversidad de actitudes y criterios humanos, teológicos, eclesiales y pastorales. Mi oración, entonces y ahora, es pedir la luz del discernimiento evangélico, para no competir, ni destruir, sino complementar.
JUZGAR
¿Qué legado nos deja Samuel Ruiz, y que no debemos perder, por sus raíces evangélicas?
Entre otros aspectos, enumero la promoción integral de los indígenas, para que sean sujetos en la Iglesia y en la sociedad. La opción preferencial por los pobres y la liberación de los oprimidos, como signo del Reino de Dios. La libertad para denunciar las injusticias ante cualquier poder arbitrario. La defensa de los derechos humanos. La inserción pastoral en la realidad social y en la historia. La inculturación de la Iglesia, promoviendo lo exigido por el Concilio Vaticano II, que haya iglesias autóctonas, encarnadas en las diferentes culturas, indígenas y mestizas. La promoción de la dignidad de la mujer y de su corresponsabilidad en la Iglesia y en la sociedad. Una Iglesia abierta al mundo y servidora del pueblo. El ecumenismo no sólo con otras confesiones cristianas, sino con toda religión. Una pastoral de conjunto, con responsabilidades compartidas. La Teología India, como búsqueda de la presencia de Dios en las culturas originarias. El Diaconado Permanente, con un proceso específico entre los indígenas. La reconciliación en las comunidades. La unidad en la diversidad. La comunión afectiva y efectiva con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal.
Varios de estos aspectos son de frontera, y por tanto delicados, tanto para entenderlos conforme al Evangelio, como para aplicarlos en comunión eclesial. No es fácil abrir caminos para responder a los retos de la nueva evangelización, porque a veces no guardamos el equilibrio necesario y podemos saltarnos o relativizar algunas normas; pero es más pecaminoso no intentar nuevas respuestas; es egoísta, comodino y farisaico sólo juzgar y condenar desde lejos, a miles de kilómetros de distancia, sin estar insertos en una realidad muy diferente a otras. Y cuando no hay apertura para dialogar sobre estos puntos, sino sólo desconfianza y descalificación, nos desgastamos unos a otros y no discernimos los signos de los tiempos. La Teología India y el Diaconado Permanente entre los indígenas tienen sus complicaciones, pero son una búsqueda digna de ser valorada.
¿Quién puede negar el talante evangélico de la opción por los pobres? ¿Quién puede no involucrarse en la liberación integral de los marginados? ¿A quién le pueden dejar indiferentes las violaciones a los derechos humanos? ¿Puedes voltear la cara y dejar frío el corazón, cuando ves las injusticias contra los indígenas, contra la mujer, contra los diferentes? Que puede haber radicalismos ideológicos, es verdad; pero los puede haber en una parte y en otra. ¡Cómo necesitamos la luz y la gracia del Espíritu, para ser fieles al proyecto del Padre, encarnado en Jesús!
ACTUAR
Tengamos apertura humana, cristiana y eclesial, para discernir los caminos del Espíritu, a la luz del Evangelio y los retos actuales, acompañados por el Magisterio de la Iglesia, con humildad de una y otra parte. Y lo definitivo: amémonos, respetémonos, valorémonos, perdonémonos, unámonos, dentro de nuestras legítimas diversidades, pues lo definitivo que nos salva es el amor.
Carta de despedida a Jtotik Samuel de Las Abejas de Acteal
Jtotik Samuel:
Aquí venimos a verte, venimos a visitar a tu cuerpo, a hablar a tu alma. Tú ya te fuiste, dejaste la tierra, ya no comerás más lo dulce y lo agrio. Nuestro Creador, Nuestro Formador, te han llamado a descansar, porque ya hiciste lo que tenías qué hacer. Jtotik Samuel, aquí quedamos todavía tus hijos, tus hijas. Nosotros seguiremos caminando, nosotras vamos a seguir luchando por nuestros derechos, por la paz y la justicia. Claro, si no nos hubieras enseñado, si no hubieras vivido con nosotros y nosotras, no sabríamos defendernos. Si no hubieras venido aquí a Chiapas, seguiríamos viviendo como esclavos, ciegos y subordinados por el mal gobierno.
Gracias Jtotik Samuel, que nuestro Papá-Mamá Dios te regaló 86 años de vida. Dios te dio un alma y corazón grande. Nunca te dio miedo luchar contra los poderosos. Nunca le tuviste miedo a las armas. Los obstáculos que te pusieron los poderosos, pudiste todo superar.
Te vas al lugar donde Dios Papá-Mamá te llamó; pero tu espíritu, todo el trabajo que nos enseñaste y compartiste aquí se quedan en nuestras comunidades y en nuestro pensamiento y corazón.
Nosotros y nosotras de la Organización Sociedad Civil Las Abejas mucho te agrademos por enseñarnos a luchar por la via pacífica como luchó Jesús. Gracias por enseñarnos la Teología India, gracias por la Teología de la Liberación.
Jtotik Samuel, te vas, pero te quedas en nuestro corazón. Te vas, pero los frutos de tu trabajo aquí seguirán dando más frutos. La Organización Las Abejas es un ejemplo de esos tantos frutos de tu trabajo. Gracias Jtotik Samuel ya no caminamos encorvados. Ya no bajamos la cabeza al “poderoso”, gracias a ti.
Jtotik, te pedismo muchas disculpas si no te tomamos en grande, si hay veces no nos portamos bien contigo. Discúlpanos por todo. Jtotik tú eres nuestro hermano, tú eres nuestro padre, tú eres nuestro abuelo. Tú eres un ejemplo de un gran cuidador del pueblo oprimido y organizado.
Jtotik Samuel, Caminante del Mayab, ahora has emprendido un viaje, aquí estamos ahora para pedirle al Ajau que te conduzca sin problemas al lugar donde te llamaron. Sabemos que Papá-Mamá Dios ahí te esperan ya.
Jtotik Samuel, te pedimos que no nos olvides, que cuando hables con nuestro Papá-Mamá Dios les saludes de nuestro parte. Diles por favor que la masacre de Acteal sigue impune. Jtotik Samuel; hermano, Padre, Abuelo, esperamos encontrarte de nuevo en la casa de nuestro Papá-Mamá Dios, junto a nuestros Mártires de Acteal.
La voz de la Organización de la Sociedad Civil “Las Abejas”
Por la Mesa Directiva:
Mariano Pérez Vázquez
Juan Vázquez Luna
José Ramón Vazquez Entzín
Victorio Pérez Paciencia
Macario Arias Gómez
Mariano Pérez Sántiz
BLOG: http://acteal.blogspot.com/
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Homilía de Raúl Vera López por la muerte de su amigo el obispo Samuel Ruiz García
Homilía de Fray Raúl Vera, O.P.
Obispo de Saltillo
en el funeral por jTatic Samuel Ruiz García
Capilla del CUC
a 24 de enero del 2011
México, D.F.
Estas lecturas que hemos escuchado revelan a don Samuel como un hombre que vivió íntegramente el Evangelio. El texto del profeta Jeremías, de manera espléndida, revela su propia vida. La providencia de Dios quiso que hace cincuenta y un años, dos sacerdotes de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas eligieran para él, el lema que utilizó en su escudo episcopal, que era precisamente “Para Construir y Plantar” que está tomado de este texto del profeta Jeremías.
Don Samuel fue como el profeta Jeremías, un hombre que vivió y experimentó la contradicción. Una persona cuyas acciones eran discutidas y condenadas por una parte de la sociedad, pero para los pobres y para quienes hemos trabajado junto con él, para ellos, don Samuel fue una luz potente en quien se cumplió íntegramente aquello que Dios le dijo al profeta: “Desde hoy te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos, para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar” (Jer.1,10).
Don Samuel llegó a un Chiapas plagado de injusticias y de abusos contra el pueblo indígena y contra los pobres. Le tocó ver con sus propios ojos las espaldas de los hombres indígenas marcadas por el látigo de los finqueros; constató desde la palabra de los pobres indígenas, cuando él llegó a esa zona, que el salario para ellos era de tres centavos al día, y todavía se trataba de un salario que nunca se pagaba, pues existía la tienda de raya. También conoció a las muchachas indígenas sometidas a la “ley de la pernada”, es decir, el patrón, antes de que ellas llegaran al matrimonio, tenía que constatar, uniéndose a ellas, su virginidad.
Toda esta situación de injusticias, de abusos, de trato inhumano para los indios mayas, es lo que no sólo con su palabra de verdad, de justicia y de amor en su proclamación de la dignidad que tienen los hijos y las hijas de Dios denunció, sino sobre todo con la construcción de una Iglesia en la que puso los medios para que toda esa serie de injusticias y maltratos desaparecieran a través de las instancias que poco a poco se fueron construyendo, en donde por medio de la evangelización, quienes habían sido esclavos, quienes estaban sometidos, quienes no tenían voz, conocieran la dignidad que Dios les dio desde su nacimiento. Y esos mismos indígenas hombres y mujeres, por medio de su participación activa y la construcción de esas instancias, participaron en el cambio de las estructuras sociales, en las que se justificaba y se instrumentaba el trato inhumano que recibían.
De esta manera jTatic Samuel ayudó a que quienes eran oprimidos y humillados, se convirtieran como anuncia el profeta Isaías, en robles de justicia, reparadores y reconstructores de ciudades devastadas (Cf. Is. 61,3-4).
Todos y todas somos testigos, quienes colaboramos con él en Chiapas y quienes conocieron su obra desde otros espacios, de lo que significó para él este trabajo por la liberación de los pueblos mayas que viven en Chiapas. Entendemos perfectamente por el texto del profeta Jeremías de dónde le venía la fortaleza inquebrantable que lo caracterizó.
Como si estuvieran grabadas en su corazón estas palabras: “Mira que hoy te he convertido en plaza fuerte en pilar de hierro, en muralla de bronce, frente a toda esta tierra… Te harán la guerra, más no podrán contigo, pues contigo estoy para salvarte” (Jer. 1,18-19).
El texto de la Carta a los Romanos describe por boca de San Pablo el ánimo que caracteriza a los elegidos de Cristo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿La tribulación?, ¿La angustia?, ¿La persecución?, ¿El hambre?, ¿La desnudez?, ¿Los peligros?, ¿La espada?… En todo esto salimos vencedores gracias a Aquél que nos amó” (Rm. 8, 35.37)….
Hoy en la Pascua de jTatic, nosotros y nosotras estamos celebrando su triunfo, con la fuerza de Cristo, sobre todos estos obstáculos; él nos deja la herencia de la esperanza en un mundo diferente, en un México justo, en un México en el que reine la paz. Con su sabiduría de la vida, con su testimonio de fe, con su amor por la familia humana, nos dice: TIENEN QUE LUCHAR, TIENEN QUE SER VALIENTES, PUES EL TRIUNFO DEL BIEN SOBRE EL MAL ESTÁ ASEGURADO. QUE NO DECAIGA NUNCA SU FORTALEZA, QUE NO LES VENZA NUNCA EL DESÁNIMO.
El comienzo del Sermón de la Montaña que nos muestra el evangelio de Mateo con el discurso de las bienaventuranzas, nos demuestra la calidad del hombre que fue jTatic Samuel, ya que encarnó en toda su integridad la palabra de Jesús. Hoy, con toda verdad, podemos llamar a jTatic, bienaventurado. Por su identificación con los pobres y afligidos, por su perseverancia para vencer el mal a fuerza de bien, por las lágrimas que le vimos derramar al lado de los humillados víctimas de la crueldad humana a los que él les enseñó a trabajar por la justicia, liberándose de cualquier sentimiento de rencor y de cualquier movimiento de venganza, confiando en que el Señor, es la recompensa de los justos.
Él es un ejemplo de los hambrientos y sedientos de justicia; con todas sus fuerzas trabajó por desterrar la injusticia y suplantarla por la justicia. Con todas sus fuerzas mantuvo por encima de todo su lucha por el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de todos y todas. No había sufrimiento que no tocara su corazón. Siempre ante quienes lo calumniaron, lo trataron de detener por los medios más ruines en este trabajo por el bien de la comunidad humana, don Samuel actuó siempre con misericordia ante ellos, esperando con paciencia que un día entendieran cuál sería el fin desastroso de sus vidas si seguían adheridos al mal, a sus ambiciones y a su egoísmo.
Don Samuel tuvo ojos para ver la imagen de Dios en cada uno de sus hermanos y hermanas porque tenía el corazón limpio. Y con toda verdad vemos que hasta el final de su vida se conservó como un auténtico hijo de Dios por su trabajo por la paz, que nace de la justicia y del amor.
Dichoso tú, jTatic Samuel, perseguido por la causa de la justicia, porque tuyo es hoy en plenitud, el Reino de los Cielos. Dichoso tú, jTatic Samuel, que fuiste objeto de injurias y calumnias; de innumerables persecuciones, de vituperios, de insultos por la causa de Jesús, que es la plenitud de la vida de los pobres, la plenitud de la vida para todos los seres humanos en esta tierra. Alégrate ahora y salta de contento ante Dios porque esto lo sufriste por ser profeta fiel de Jesús. DICHOSO TÚ, JTATIC SAMUEL, QUE HOY DISFRUTAS DE LA RECOMPENSA DE LOS JUSTOS.
Nacimiento del Obispado de Las Chiapas en SCLC...
Diócesis de San Cristóbal de las Casas: 37, 158 Km2, 48 municipios
Diócesis de Tapachula 12, 023 km2
Diócesis de Tuxtla Gutiérrez 26, 209 km2
Génesis de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas
Era el año de 1545 cuando Fray Bartolomé de Las Casas, nuestro primer Obispo, llegó a estas tierras. A toda hora predicó el Evangelio y creyó en las culturas autóctonas, empeñándose en rescatarlas y darles su justo valor.
Fray Bartolomé es un testimonio vivo de denuncia contra la situación de pobreza, explotación, desprecio y marginación que los pueblos indios sufrían a mano de los conquistadores.
Hasta el día de hoy, el recuerdo y la herencia de Fray Bartolomé siguen siendo interpelación para trabajar decididamente en favor de los hermanos, hombres y mujeres, que sufren, e inspiración para comprometernos en la defensa de sus derechos, no sólo como personas sino como pueblo.
Cuando la Diócesis de Chiapas fue creada, el 19 de marzo de 1539, comprendía todo el territorio actual del Estado. Para acercar al Obispo con su pueblo, la Diócesis se dividió en tres partes, dando origen a las Diócesis de Tapachula (1957), Tuxtla Gutiérrez (1965) y San Cristóbal de Las Casas.
Nuestra Diócesis ha tenido un total de 38 obispos (que ejercieron, porque hay 16 más nombrados, que no llegaron a la Sede).
Don Samuel Ruiz García fue consagrado en San Cristóbal el 25 de enero de 1960.
Como obispo coadjutor, Don Raúl Vera, O.P., llegó el 4 de octubre de 1995.
Nuestro actual hermano Obispo, Don Felipe Arizmendi Esquivel, asumió su cargo el 1° de mayo de 2000.
El 10 de Julio de 2003, fue ordenado aquí Mons. Enrique Díaz Díaz, nuestro Obispo Auxiliar.
Obispos del Siglo XVI
1. Fray Bartolomé de LAS CASAS (1545-1546) dominico, español.
2. Fray Tomás CASILLAS (1552-1568) dominico, español.
3. Fray Pedro DE FERIA (1575-1588) dominico, español.
4. Fray Andrés de UBILLA (1592-1602) dominico, español criado en México.
Obispos del Siglo XVII
5. Fray Tomás BLANES (1609-1612) dominico, español.
6. Fray Juan ZAPATA Y SANDOVAL (1613-1621) agustino, mexicano.
7. Don Bernardino SALAZAR (1623-1627) diocesano, español.
8. Fray Marcos RAMÍREZ DE PRADO (1635-1639) franciscano, español.
9. Fray Domingo R. de A. VILLAESCUSA (1641-1651) jerónimo, español.
10. Fray Mauro de TOVAR (1655-1666) benedictino, español.
11. Don Marcos BRAVO DE LA SERNA (1676-1680) diocesano, español.
12. Fray Francisco NÚÑEZ DE LA VEGA (1684-1706) dominico, colombiano.
Obispos del Siglo XVIII
13. Fray J. B. Álvarez DE TOLEDO (1708-1713) franciscano, guatemalteco.
14. Don Jacinto OLIVERA y PARDO (1713-1733) diocesano, oaxaqueño.
15. Fray José CUBERO y R. de A. (1736-1752) mercedario, español.
16. Fray José Vital de MOCTEZUMA (1754-1766) mercedario, mexicano.
17. Don Miguel SILIEZA (1767) diocesano, guatemalteco.
18. Fray Juan M. de VARGAS (1770-1774) mercedario, peruano.
19. Don Francisco POLANCO y L. (1777-1784) diocesano, español.
20. Don Francisco G. de OLIVARES y B. (1790-95) diocesano, español.
21. Don José Fermín FUERO (1795-1800) diocesano, español.
Tomado de http://eloficiodehistoriar.com.mx
Gobernador y exgobernador de Chiapas lamentan muerte de Samuel Ruiz García
| PIERDE CHIAPAS, MÉXICO Y EL MUNDO A UNO DE LOS PERSONAJES MÁS EMBLEMÁTICOS DE LA ESPERANZA Y LA PAZ: DON SAMUEL RUIZ GARCÍA |
Lamentan las ONU-DH muerte de obispo emérito de SCLC, Chiapas
Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
La ONU-DH expresa sus condolencias por el fallecimiento de Don Samuel Ruiz
La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) expresa sus condolencias a los familiares de Don Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, y las hace extensivas a todo el clero mexicano y a las numerosas ciudadanas y ciudadanos que lo acompañaron en su labor pastoral y en su incansable esfuerzo por el diálogo y la paz.
“El testimonio de vida de Don Samuel Ruiz nos reafirma en el compromiso con la defensa y promoción de los derechos humanos, en particular con las causas de los pueblos indígenas y de las personas más excluidas”, dijo Javier Hernández Valencia, Representante en México de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Don Samuel Ruiz, en su calidad de integrante de la Comisión de Mediación entre el Gobierno Federal y Ejército Popular Revolucionario (EPR), presentó ante la ONU-DH en septiembre pasado un vasto panorama de preocupaciones y detalló casos de abusos que son materia de atención de la Oficina.
Oficina en México del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Alejandro Dumas No. 165, Col. Polanco
México D.F. C.P. 11560
Recuerdan obispos sucesores de SCLC, legado de Samuel Ruiz García, JTatik
Falleció en la ciudad de México, donde estaba internado durante las dos últimas semanas, debido a deficiencias pulmonares y renales, problemas en las coronarias y en las carótidas, y una prolongada diabetes.
Sus restos serán trasladados hoy mismo a la Catedral de San Cristóbal de las Casas, donde, a partir de las 19 horas, serán expuestos a la oración de los fieles y a la despedida de las comunidades.
En Catedral, se celebrarán Misas en diversos momentos, principalmente a las 12 y a las 19 horas; en particular, este martes 25, en que celebraría el LI Aniversario de su ordenación episcopal.
Será sepultado en esta Catedral, el miércoles 26 de enero, iniciando el sepelio con la Misa Exequial en la Plaza Catedral, a las 12 horas horas.
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Nació el 3 de Noviembre de 1924, en Irapuato, Gto. Sus estudios los hizo en el Seminario de León, Gto. Fue enviado a Roma para estudios especializados en Sagrada Escritura, en la Pontificia Universidad Gregoriana y en el Instituto Bíblico, obteniendo el Doctorado.
De 1952 a 1959, fue profesor, prefecto de estudios y rector del Seminario de León.
Fue nombrado Obispo de Chiapas el 14 de Noviembre de 1959 por el Papa Juan XXIII, y consagrado en la Catedral de San Cristóbal de Las Casas el 25 de Enero de 1960, siendo el Obispo No. XXXV de esta diócesis.
Ha recibido distintos reconocimientos, distinciones, premios y medallas en diferentes partes del mundo.
Participó en las cuatro Sesiones del Concilio Vaticano II, de 1962 a 1965.
De 1965 a 1973 presidió, en la Conferencia Episcopal de México, la Comisión para Indígenas, infundiendo un espíritu renovador a la pastoral indígena.
En 1968 participó en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano, en Medellín, Colombia, como ponente y fue elegido Presidente del Departamento de Misiones en el CELAM, al que competía la pastoral indígena.
En 1970 convocó y presidió el Encuentro de “Xicotepec”, que dio un giro a la pastoral indígena: Ya no debe ser una pastoral indigenista, en la que los indígenas son sólo objetos o destinatarios de la evangelización y de la pastoral, sino que ellos crezcan y sean sujetos en la Iglesia y en la sociedad.
En 1974, el gobierno estatal le confió la realización del Congreso Indígena, en que las diferentes etnias de Chiapas dieron su palabra y demandaron sus derechos.
En 1975, convocó la primera de las Asambleas Diocesanas, que se han venido desarrollando sin interrupción hasta la fecha.
En 1975, inició la promoción del Diaconado Permanente sobre todo entre los indígenas, como una forma de que la Iglesia se encarne y crezca en estas culturas. Al término de su servicio en mayo del año 2000, había 341 diáconos permanentes.
Desde 1982 hasta 1995, impulsó la atención a los refugiados que habían huido de Guatemala, por la guerra en ese país.
En 1993, publicó su Carta Pastoral: “En esta Hora de Gracia”, en que advertía la gravedad de las injusticias contra los indígenas.
De 1994 a 1998, sirvió como Mediador en el conflicto entre el EZLN y el Gobierno Federal, fundando la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI) en octubre de 1994. El 16 de febrero de 1995, participó en la firma de los “Acuerdos de San Andrés”.
El 20 de julio de 1994, convocó el III Sínodo Diocesano, que se inició en forma solemne el 25 de enero de 1995, y se clausuró el 3 de noviembre de 1999, día en que cumplió 75 años de edad. En esa fecha, fiel a lo prescrito por el Concilio Vaticano II, firmó su renuncia a la Diócesis, que le fue aceptada hasta el 30 de marzo del año 2000. Desde este día al 1 de mayo de 2000, fungió como Administrador Diocesano, hasta la llegada de su sucesor.
Decidió como residencia posterior, para respetar la labor pastoral de su sucesor, la ciudad de Querétaro, donde permaneció hasta el final. Desde aquí, siguió sirviendo a los indígenas y la causa de los pobres, en cualquier lugar y circunstancia que requiriera su presencia.
Su lema episcopal fue: Edificar y Plantar. Y aludiendo a su lema, así terminó su homilía el 25 de enero de 2010, en sus bodas de oro episcopales, en la Plaza Catedral: “Damos infinitas gracias al Señor, Trino y Uno, por habernos hecho hijos suyos y por habernos llamado como pastor de su Iglesia, para edificar y plantar su Reino de justicia, de amor y de paz”.
Deja como legado su esfuerzo por:
1. La promoción integral de los indígenas, para que sean sujetos en la Iglesia y en la sociedad.
2. La opción preferencial por los pobres y la liberación de los oprimidos, como signo del Reino de Dios.
3. La libertad para denunciar las injusticias ante cualquier poder arbitrario.
4. La defensa de los derechos humanos.
5. La inserción pastoral en la realidad social y en la historia.
6. La inculturación de la Iglesia, promoviendo lo exigido por el Concilio Vaticano II, que haya iglesias autóctonas, encarnadas en las diferentes culturas, indígenas y mestizas.
7. La promoción de la dignidad de la mujer y de su corresponsabilidad en la Iglesia y en la sociedad.
8. Una Iglesia abierta al mundo y servidora del pueblo.
9. El ecumenismo no sólo con otras confesiones cristianas, sino con toda religión.
10. Una pastoral de conjunto, con responsabilidades compartidas.
11. La Teología India, como búsqueda de la presencia de Dios en las culturas originarias.
12. El Diaconado Permanente, con un proceso específico entre los indígenas.
13. La reconciliación en las comunidades.
14. La unidad en la diversidad.
15. La comunión afectiva y efectiva con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal (III Sínodo, 571).
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
+ Enrique Díaz Díaz
Obispo Auxiliar de San Cristóbal de las Casas







