“Que Pablo Salazar Mendiguchía oscila desde ayer ‘entre el pasmo y el azoro’: una docena o más de policías locales llegaron a la casa de su madre, una anciana mayor de 80 años, en Tuxtla Gutiérrez, preguntando si allí vive la señora… mientras el exgobernador de Chiapas estaba de visita.

    Los uniformados interrogaron al chofer, que aguardaba en el exterior del domicilio y a quien el comandante Pedro León Toro Peña, subinspector de la policía estatal preventiva, dijo que se trató sólo de una ‘inspección de rutina’.“ (“Trascendió”, Milenio diario 19 de enero de 2009) 


 Que el recién llegado secretario de Seguridad Pública de Chiapas,José Luis Solís, detectó que había muchos policías haciendo funciones privadas, y que el ex gobernador Pablo Salazar Mendiguchíadisponía de 20 para su uso personal.

    El costo anual de los policías era de un millón 800 mil pesos, por lo que Solís los retiró y reasignó a otras funciones, con excepción del servicio que se le sigue dando en Tuxtla Gutiérrez a la señora madre del exgobernador.” (“Trascendió”, Milenio diario 20 de enero de 2009)

Aclaración del ex gobernador de Chiapas
Milenio Diario, 21 de enero del 2009.


A raíz de lo que pretende ser un desmentido del secretario de Seguridad Pública en Chiapas, publicado en el trascendido de este martes, debo confesar que sigo “entre el pasmo y el azoro”:

1. Jamás he tenido 20 policías a mi disposición como, se supone, afirma el funcionario de Juan Sabines.

2. Es también absolutamente falso que mi madre goce de protección policiaca. Ni cuando fui gobernador y mucho menos ahora, algún familiar mío, desde mi madre hasta mis hermanos, ha tenido este privilegio. Muy contrario a lo que hoy ocurre en mi entidad.

3. Está en vigor una disposición legal que en su momento daba facultades a la extinta Fiscalía General del estado y que luego se trasladó a lo que hoy este gobierno denomina “Estado Mayor”, que regula la protección a servidores públicos. Existe un capítulo que reviste de legalidad el cuidado a ex gobernadores, por un periodo igual al de su mandato.

4. Es al amparo de esa disposición legal que acepté dicha protección, hasta el día 14 de este mes en que —sin previo aviso— me fue retirada en su totalidad. Tengo en mi poder el oficio en el que sustento mi afirmación. Por cierto, tampoco le costó al erario lo que dicen.

5. Es del dominio público el creciente incremento de la inseguridad en Chiapas, como en sus peores tiempos. Resulta encomiable, entonces, la decisión del jefe del titular de la seguridad del estado, en reasignar no a “otras funciones”, sino de manera específica, a la tarea de combatir a la delincuencia a todos sus efectivos.

6. Si esa fuera la verdadera razón —de lo cual no estoy muy seguro— quedarían por responder, al menos cuatro preguntas: 1. ¿Por qué el gobierno de Sabines distrae en mi persona a nueve motocicletas con dos elementos sobre de ellas, y 10 patrullas con 4 policías a bordo de cada una para vigilarme las 24 horas del día? 2. ¿No suma eso casi el triple de los efectivos que dicen tenía bajo mi disposición? 3. ¿Por qué no los ocupan en “otras funciones”? Tengo fotografías y videos de todo esto que afirmo. 4. ¿Por qué no se responde el asunto de fondo: qué hacían enfrente de la casa de mi madre 14 efectivos fuertemente armados con R-15, en un despliegue de fuerza innecesario para una anciana de más de 80 años que además padece diabetes desde hace 40?

De la respuesta que reciba esta misiva dependerá que precise lo que son las verdaderas razones de este sainete.

Pablo Salazar Mendiguchía


OPINIÓN DE COLUMNISTA

Línea Sur

22 enero 2009       

Escrito por José López Arévalo    

www.estesur.com.mx



SAINETE    

Se despejaron los humos, la confrontación tiene rostro.

      * Nombres y apellidos.

      El exgobernador de Chiapas Pablo Salazar Mendiguchía se dejó de darle vueltas a lo que él califica de “sainete”. Mandó una carta al Milenio diario que se publicó ayer 21 de enero.

      Palabras más palabras menos niega haya tenido 20 policías a su disposición y menos que su señora madre (Sr. López dixit) goce de protección policiaca.

      Sí tenía una escolta, pero se amparó en una disposición legal vigente que establece a los exgobernadores se les debe cuidar por un término igual al de su mandato. No obstante ello, denuncia, dicha protección le fue retirada el 14 de enero “sin previo aviso”.

      Por lo demás establece que si fuera cierto tales agentes fueran para combatir “el creciente incremento de la inseguridad” no tendría nada que decir, pero…

1. ¿Por qué el gobierno de Sabines distrae en mi persona a nueve motocicletas con dos elementos sobre de ellas, y 10 patrullas con 4 policías a bordo de cada una para vigilarme las 24 horas del día?

2. ¿No suma eso casi el triple de los efectivos que dicen tenía bajo mi disposición?

3. ¿Por qué no los ocupan en “otras funciones”? Tengo fotografías y videos de todo esto que afirmo.”

      * Está cabrón.

      No por las líneas que Pablo Salazar envía de manera pública, es lo de menos, lo delicado del asunto es que estas mismas líneas son el reconocimiento explícito de algo más que la ruptura con el actual gobierno. Son de confrontación.

      Tiempo ha no se daba un escenario así, las diatribas y molestias se quedaban en el ámbito de lo privado. Del secreto a voces.

      Desde aquel “¿Tú también Luis?”, publicado como desplegado por el expresidente José López Portillo que reclamaba así a su examigo, el también expresidente Luis Echeverría Álvarez, sus críticas a su gobierno que había concluido. Aludía a Bruto, aquel que mató al César cuando éste alcanzó a decir en tono de reclamo ante la traición, “Tú también, Bruto?, no se había visto otro “sainete” de tal naturaleza.

      A nadie conviene tal desaguisado.

      El gobernador Juan Sabines Guerrero debe dar muestras de aplomo. De serenidad. No oír a quienes buscan revolver el río. Pescar.

      Él no debe subirse al ring. Está para gobernar no para confrontaciones estériles.

      Muchos de sus amigos y allegados se asumen agraviados por el sexenio del exgobernador Pablo Salazar, no tiene porque él sudar calenturas ajenas.

      No puede ser secuestrado por la burbuja de la venganza o el rencor de quienes, agraviados o no, buscan armar pleitos para luego intentar vender sus buenos oficios de pacificadores. El viejo truco.

      No puede ni debe comprar pleitos ajenos.

      Pablo Salazar, en su calidad de exgobernador, merece el respeto institucional, hay que dárselo. Hablamos de las instancias de gobierno, conste; otra puede ser, y es, la actitud de quienes se precian de ser sus denostadores oficiales. Hasta reclaman la paternidad de su actitud. Muy su orgullo… o (des)vergüenza.

      Pero el gobernador de Chiapas merece igual respeto de parte de quienes tuvieron la oportunidad de gobernar la entidad. No pueden atizar fuegos, pretender minar su autoridad.

      Los exgobernadores están obligados a guardar silencio institucional y hacer sus críticas, si las tienen, en el ámbito de lo privado.

      En todo caso, hacerle llegar a quien hoy gobierna Chiapas sus puntos de vista. Canales confiables han de tener.

      No pueden ni deben prestarse a poner piedras en el camino a quien tiene una obligación primaria: gobernar.

      Chiapas sólo puede tener un líder en el gobierno y éste es, nadie puede negarlo, el actual Ejecutivo.

      En torno a Juan Sabines se debe cerrar filas. Todos. Los exgobernadores en primera instancia.

      La oposición es otra cosa. Otro es su papel.

        No debe buscarse la uniformidad porque es una quimera. (Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón. RAE)

 

      El mundo oficial tiene rumbo y mando. Certeza.

      * Liderazgo. 

      Pablo Salazar lo sabe. Lo debe saber.

      No puede desconocer una regla suprema de la real politik:

      * Nadie se la juega con el pasado.

      Con el futuro a veces, algunas veces, pero nunca con el pasado. Es pecado.

      * Pecado capital.

La carta completa de Pablo Salazar en www.milenio.com/node/151613